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Diagnóstico #4️⃣ de mis ~100 conversaciones con expertos en educación: La “diversidad” en la Educación Superior en muchas ocasiones es solo una ilusión 🫥
Francisco Javier Quintero Cortés me cuenta cómo ha visto en DeVolver ConCiencia el efecto extremo de juntar culturas y backgrounds diferentes. Rosita Manrique con Origen Red de Liderazgo ya lo logran en perfiles con más experiencia. ¿Por qué no sucede más en la Educación Superior?
No por falta de ganas o elitismo. Sino porque no hay incentivos para hacerlo. Los grupos ya vienen armados desde antes: 👬 amigos del colegio, del mismo círculo social, con los mismos planes de siempre. Y la universidad, más allá del salón de clase, no ofrece ni diseña espacios reales para mezclar historias, mundos, ni perspectivas.
➡️ La clase une en lo académico, pero no en lo humano ⬅️
¿Dónde está la verdadera experiencia de diversidad entonces? Muchas veces, en espacios que nacen fuera del core de la universidad: clubes universitarios como AIESEC, programas post-universidad como Enseña por Colombia, voluntariados… donde lo que une no es el origen, sino el propósito o los intereses. Y ahí sí se da cohesión social real, pero solo para algunos pocos.
El problema va más allá del campus ⚠️. Cuando la universidad no crea puentes entre contextos distintos, lo que alimenta —sin querer— es el desconocimiento del otro. Y en un país como Colombia 🇨🇴, eso es gasolina para la polarización.
¿No debería ser la universidad el espacio por excelencia para aprender a convivir con la diferencia?
¿Y si diseñáramos experiencias de vida universitaria que vayan más allá del currículo y nos inviten a conocernos de verdad? ¿Ustedes qué creen? ¿Quién debería asumir ese rol? ¿La universidad? ¿Los estudiantes? ¿Otros actores?