Originally posted on LinkedIn
Todos nacemos con una fogata 🔥 pero a muchos se nos va apagando.
Nacemos con una hoguera ardiente - los niños tienen innato el preguntar, intentar, hacer y explorar - con ganas intensas de vivir.
La vida nos lo apaga de a pocos. Ya sea crianza, colegio, traumas, circunstancias varias - rara vez se llega a adulto con la llama intacta.
A mi se me apagó muchísimo por el colegio y lo que viví ahí, por ejemplo.
Pero se puede volver a prender - volver a echar yesca y leña, y que renazca, crezca.
Juego, Autonomía y Personas - los 3 ingredientes clave.
Juego - que la vida, el hacer, el trabajo o lo social sea divertido en vez de serio. Hay que pasarla bien.
Autonomía - poder decidir qué vamos a hacer - o al menos el cómo hacemos las cosas.
Personas - conectar con los demás (familia, pareja, amigos, colegas). Ir acompañado 💜. Además, el fuego se contagia.
Mi fuego duró apagado más de una década, y se volvió a prender de a pocos. Duró varios años en sentirse realmente “vivo” de nuevo.
En la U se prendió un poco, cuándo emprendí un poco más, cuando me casé y fui papá muchísimo - y al conectar con un propósito ha llegado a lo más que lo he tenido nunca antes.
De una llamita chamuscada a fuego intenso - y puede crecer más.
Lo cierto es… a NADIE se le ha apagado completamente. Siempre puede renacer.
Anoche hice una fogata. ¿Quién va a hacer la suya propia?
